Girasol ejemplo de pujanza argentina

El agro se apresta a realizar la PRIMERA FIESTA NACIONAL DEL GIRASOL, y los actos se llevarán a cabo en la ciudad de Carlos Casares, elegida como sede por el Poder Ejecutivo de la Nación por ser la cuna del girasol argentino.
En esta festividad de los hombres de campo tendrá permanencia su homenaje a .aquellos colonos que con visión de futuro sembraron en nuestro país las primeras semillas de esta oleaginosa que, con el correr de I02 años, se constituiría en pilar de la industria aceitera nacional.


Extraño ha sido el periplo de esta planta americana originaria de Perú y México. Llevada a España a comienzos de la Conquista de América como ejemplar exótico de las Indias, recorrió Europa y se afincó especialmente en Rusia. En este país y en los del centro del viejo continente fue incrementada su siembra y, con el tiempo, se descubrió su riqueza como productora de aceite alimenticio; además de sus ventajas sobre otras oleaginosas para su almacenamiento. De exótica pasó a ser industrial.
La ausencia del girasol de América duró cuatro siglos, y cuando regresó era desconocido. Retornó humildemente, en las manos de colonos inmigrantes judíos. Ellos utilizaban la semilla en su forma primaria como alimento humano y para Las aves de corral; con ese fin la sembraron en pequeñas parcelas en las nuevas tierras. Carlos Casares tiene el honor hoy de que en 1890 sus campos recibieran aquellas semillas.
Durante veinticinco años el girasol siguió desconocido entre nosotros; sólo sabían de él los colonos judíos, que paulatinamente intensificaron su siembra en la Colonia Mauricio (Algarrobo) y luego lo llevaron a las colonias judías de Entre Ríos y Santa Fe. En 1915 el colono José Pisarevsky envió la primera part da de semilla para ser comercializada en plaza, pero las propiedades aceiteras continuaron ignoradas hasta 1934, año en que el grupo de agricultores logró el apoyo oficial para su industrialización.
De ahí en más la industria aceitera fincó su evolución y prosperidad en la humilde semilla .Y triunfó. De las 3.800 hectáreas sembradas en Carlos Casares en el año 1929 (primera estadística) la curva de siembra llega a más de un millón de hectáreas en la última campaña, y la Argentina ocupa el segundo lugar  detrás de Rusia  en la producción de aceite de girasol.
Es de esperar que en las reuniones que durante la "Semana del Girasol" se llevarán a cabo entre agricultores, técnicos e industriales se aunarán criterios a fin de solucionar los problemas que subsisten en la explotación de esta riqueza nacional. Deberán encararse con miras al futuro las que afectan a la semilla y al total aprovechamiento industrial. Aparte de las ventajas económicas para el país, es una obligación que tenemos los argentinos para con aquellos colonos que tuvieron fe en nuestras tierras.

 


Germán SUSIN

Diario "La Prensa" 12 de abril de 1964.